La Universidad de Extremadura desarrolla distintas aplicaciones para mejorar la vida de las personas mayores

Es el ejemplo de Acho, un asistente de voz cuya función es recordar a nuestros mayores el momento en el que se tienen que tomar un determinado medicamento y avisarles de las citas médicas. Para ello no es necesario que dispongan de conexión a Internet.

Su principal función es recordar a nuestros mayores el momento en el que se tienen que tomar un determinado medicamento y avisarles de las citas médicas. Para ello no es necesario que dispongan de conexión a Internet. «Todas las conversaciones que se mantienen con el dispositivo se quedan ahí. Los mensajes no llegan a ninguna empresa ni servidor», especifica José Manuel García Alonso, responsable del proyecto 4IE (Instituto Internacional de Investigación e Innovación del Envejecimiento) en el que se ha desarrollado esta herramienta.

La iniciativa empezó en julio de 2017 para investigar sobre el envejecimiento en zonas rurales de Extremadura y el Alentejo portugués y a partir de los datos obtenidos han aportado soluciones tecnológicas con el fin de facilitar el día a día de los ancianos.

Entre esos dispositivos, el más avanzado es Acho. De hecho, ya cuentan con un prototipo que es capaz de asignar sinónimos al medicamento en cuestión. «Si por ejemplo no se acuerdan de la palabra Adiro, un fármaco para prevenir la formación de trombos y reducir el riesgo de obstrucción de las arterias, pueden llamarlo por el lugar en el que se guarda o el color de la pastilla», explica García, quien también matiza que el asistente recuerda la toma de medicación hasta que el usuario confirma que ha cumplido con lo recetado por el médico.

De programar todos esos aspectos se encarga el cuidador a través de una aplicación móvil sencilla que permite introducir el nombre del fármaco, su sinónimo y las tomas que correspondan.

Por el momento, el grupo de investigación ha desarrollado un prototipo y ha realizado cuatro copias del mismo. Además, han probado el nuevo asistente de voz en el laboratorio y, de una forma muy controlada, con vecinos de la localidad cacereña de Casares de Hurdes. Precisamente los habitantes de este municipio en el que no viven más de 400 personas son en gran parte mayores que no disponen de Internet, el perfil al que está dirigida esta herramienta.

Asimismo están ultimando los trámites para que el comité ético de la Consejería de Sanidad evalúe si pueden probarlo con ancianos en sus domicilios. En cuanto den su visto bueno quieren instalar en casa dispositivos. Estiman que será antes de final de año. No descartan sacarlo al mercado, aunque no es el objetivo principal de este proyecto en el que trabajan 26 profesores de Informática, Enfermería, Antropología y Sociología y nueve titulados por la UEx que están contratados como personal investigador del proyecto.

Entre los aspectos que han investigado destacan factores como la alimentación. «Nuestros antropólogos han observado cómo se alimentan en las zonas más despobladas. En muchos de esos municipios que forman parte de la España vaciada no hay tienda y eso dificulta que lleguen a sus casas alimentos frescos», ejemplifica García, quien también alude a cuestiones como la accesibilidad en los domicilios de los ancianos.

Además, se han centrado en las políticas públicas. Los investigadores aseguran que «de nada sirve que ellos indaguen y ordenen la información si luego las instituciones no trasladan diferentes soluciones a los territorios».

Otras aplicaciones

Además de Acho, han desarrollado una aplicación móvil que aporta información de las zonas que transitan las personas mayores. Matizan que por motivos de seguridad no se comparten esos datos, sino que son los integrantes del grupo de investigación los que los extraen para luego llevar a cabo actuaciones que hagan mejores los pueblos en los que viven. «Por ejemplo, es indispensable poner bancos o fuentes públicas, pero hay que saber el lugar en el que será más eficaz instalarlos. Es un modo de optimizar los recursos», explica García.

También han desarrollado una plataforma web que evalúa la funcionalidad de los ancianos. Pretende medir el deterioro que se va produciendo en ellos con el paso del tiempo. El objetivo es definir unos percentiles como los que existen sobre el peso y la altura para los bebés. En este caso determinaría si el declive está dentro de la normalidad o no.

Para ello han conectado con la plataforma diferentes dispositivos que analizan aspectos físicos. Entre ellos hay pulseras que contabilizan los pasos que una persona da, básculas inteligentes y tensiómetros.

El proyecto 4IE ya ha finalizado y ha contado con más de un millón de euros en el marco del programa de cooperación 'Interreg Poctep'. Según destacan sus responsables, «han superado las expectativas». Tenían como objetivo hacer 60 publicaciones en 'Scopus', una base de datos que contiene 18.000 revistas publicadas por más de 5.000 editores internacionales, y han realizado más de 180 entre todos los participantes, que son, además de la UEx, la Universidad de Évora, el Instituto Politécnico de Portalegre, el Instituto Politécnico de Beja y el Área de Salud del Alentejo.

De las mentes de la UEx han salido un total de 112 publicaciones, entre las que se incluyen conferencias internacionales y revistas con grandes índices de impacto. De hecho, han presentado el proyecto en países como Colombia, Brasil, Corea del Sur, así como en varios lugares del continente europeo.

Ahora, este grupo de la UEx va a seguir trabajando en un nuevo proyecto que se denomina 4IE+. Lo harán hasta el 31 de diciembre de 2021 e investigarán aspectos como la soledad, la violencia y los itinerarios terapéuticos de las personas mayores. En esta nueva etapa se han unido Fundesalud (Fundación para la Formación y la Investigación de los Profesionales de la Salud Extremeña) y el Sepad (Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia).

Fuente: www.hoy.es