Amador Ladera. Se hace camino al andar.

El 23 de febrero de 1981, una familia salía de su pueblo y encaraba un futuro cargado de incertidumbres y esperanzas. Y es que el más joven de sus miembros, Amador Ladera, por entonces un bebé con síndrome de Down y hoy todo un señor, empezaba a recibir el apoyo terapéutico que le permitiría, junto con la entrega incondicional de una familia ejemplar, desarrollar al máximo sus capacidades y su inteligencia.

Para conocer más de cerca una historia que merece ser contada, hemos querido charlar con Amador y las personas que le rodean, sus padres, Amador y Paqui, y su preparadora, Elena Plaza. Junto al esfuerzo desarrollado por sus padres, en su formación y desarrollo destaca siempre lo importante que ha sido la asociación Síndrome de Down de Badajoz.

Amador Ladera, un joven con grandes habilidades sociales, gana a quienes le conocen por su inteligencia, afabilidad y saber estar. Comenzó su carrera profesional en 2001, en la Asamblea de Extremadura; “allí hice trabajos de ujier, prestando servicios a los diputados, encuadernando, haciendo fotocopias y todos los servicios propios de la institución”. Y doy fe que guardando, aún ahora, absoluta discreción. Para viajar a Mérida, adquirió la independencia suficiente para desplazarse en autobús y tren. Amador formó parte de un programa de colaboración entre la Asamblea de Extremadura y la asociación. Elena Plaza, su monitora, le acompañó las dos primeras semanas, aumentando gradualmente la distancia para que Amador adquiriese seguridad en sí mismo y autonomía de movimientos. Destaca su plena integración con los compañeros y todos los diputados, que le prestaron su apoyo incondicional desde el principio y durante toda su estancia allí. Amador seguía con interés cualquier actividad parlamentaria, especialmente las relacionadas con la educación, un sector que tiene claro que es clave en el desarrollo social.

Amador se confiesa admirador de Pablo Pineda https://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Pineda y de Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

Cuando finalizó su labor en la Asamblea tuvo una emotiva despedida. Había superado en 2009, con la colaboración de Elena Plaza, unas oposiciones que le permitieron obtener plaza en Badajoz, en el Centro Extremeño de Seguridad y Salud laboral, donde desarrolla funciones de subalterno, coger llamadas, hacer fotocopias, etc., a plena satisfacción, todo hay que decirlo, de sus actuales jefes y compañeros: “mis compañeros me tratan como a uno más y yo a ellos igual; recibo su consideración y apoyo siempre que lo necesito, me encuentro muy contento y realizado”. La lección más importante aprendida en sus años de trabajo “es ser autónomo y maduro, y conseguir el objetivo fundamental, un puesto de trabajo en Extremadura, para una persona con discapacidad, con el valor que eso tiene para todos. A través de mi trabajo he conseguido hitos como alzar la bandera de Extremadura en el día de la región, y dar una conferencia en la Universidad de Castilla La Mancha”.

Preguntado por si se ha sentido rechazado por su condición de persona con síndrome de Down nos cuenta, orgulloso, que jamás.

Elena Plaza, la formadora que le ha acompañado en su trayectoria laboral, destaca de él su capacidad de trabajo y superación, así como su constancia. Ambos comenzaron al mismo tiempo sus respectivos trabajos, ella como monitora y Amador como ujier. Tuvo que enseñarles, a él y a sus otros compañeros con síndrome de Down, entre otras cosas, a gestionar los tiempos en el trabajo. La preparación del entorno de trabajo para la inserción de personas con discapacidad es una de las fases más importantes, así como la plena colaboración de los compañeros. Los ujieres de la Asamblea y el presidente de la Institución, por entonces Manuel Veiga, pusieron toda la ilusión y la entrega para facilitar la integración laboral de Amador.

El respaldo de los padres ha sido vital, aun con las incertidumbres lógicas, pero respetando la necesaria autonomía del joven. Plaza destaca el gran valor de estas acciones de inserción laboral por parte de las Administraciones públicas, que sirven de modelo y espejo para otras instituciones y empresas. Elena y los padres de Amador piden más implicación de las empresas, y sobre todo de aquellas con gran presencia social, por el valor de la ejemplaridad.

La interesante y valiosísima experiencia vital de Amador, enriquecedora para todos, ha merecido amplia atención en los medios de comunicación, destacando una edición del programa ‘Crónicas’
de TVE, de visión muy recomendable: www.rtve.es/alacarta/videos/cronicas/cronicas-invisibles/606828

Fuente: Revista Grada