Alumnos del Colegio Santa Teresa de Badajoz plantan 200 árboles en El Rebellao

El Rebellao ha sido protagonista en las actividades programadas en una visita de alumnos y profesores del colegio pacense Santa Teresa. Hasta el lugar se desplazaron dos autocares en los que viajaban los alumnos de tercero y cuarto de primaria, que pasarían una agradable mañana a la vez que aprendían y se asombraban con la historia de la zona.

Dicha actividad también ha servido para continuar con el crecimiento y la promoción del «Parque Arqueológico y Natural del Rebellao», que pretende convertirse en poco tiempo en un referente de la región. Son muchos los trabajos y esfuerzos que se están realizando en este inmejorable espacio.

La excursión se dividió en varias partes o actividades, muy entretenidas y llamativas para todos los pequeños. En todas recibieron las indicaciones de varios colaboradores de la Fundación. Además, pudieron contar con la ayuda de varios trabajadores del Centro Especial de Empleo, del arqueólogo Víctor Gibello, los especialistas Aurora y Julio de la fundación, entre otros. El presidente de la asociación, Pedro Arias, también se personó en la zona para ayudar con las actividades.

La primera de las actividades fue la plantación de diferentes tipos de árboles en varias zonas de la finca. Los alumnos, divididos en varios grupos y ayudados por los trabajadores del Centro Especial de Empleo, plantaron más de 200 encinas, alcornoques, pinos y piñoneros. Cada pequeño puso un nombre a su ejemplar, algunos muy imaginativos. Pronto comenzarán a crecer dando color y belleza a este espacio natural.

Otra de las actividades estuvo relacionada con las pinturas rupestres. En un cuarto construido cerca de las cochineras, los alumnos pudieron realizar diferentes pinturas en sus paredes utilizando materiales naturales como la arcilla y el carbón. La idea es que cada uno se pusiera en el lugar de un hombre prehistórico y llevara a cabo los dibujos que éstos realizaban en sus cuevas. Se pudieron ver auténticas obras de arte.

Mientras unos participaban en las pinturas, otros acompañaban a Víctor Gibello para visitar el Dolmen del Rebellao I. Todos quedaron asombrados debido a la espectacularidad y la impresión que da la estructura. Las explicaciones sobre cómo se construían, para qué servían, etc., hacían viajar a todos los pequeños a esa época, unos 6.000 años atrás.

También visitaron la zona en la que se está reconstruyendo el antiguo poblado y donde ya se puede observar un chozo que imita a los que existían.

La actividad más divertida, seguramente, fue la búsqueda del tesoro. Después de recibir alguna explicación sobre la Iglesia de San Idelfonso, los pequeños debían seguir algunas indicaciones para encontrar un tesoro enterrado en la zona. Todos intentaron dar con él muy entusiasmados pero solo algunos lo encontrarían. Sin embargo, el botín (monedas de chocolate) fue repartido entre todos.

Con esto se dio fin a una gran jornada, muy amena e ilusionante tanto para los niños como para profesores y organizadores.

Fuente y fotografías: HOY Valverde de Leganés