El efecto terapéutico del carnaval

Detrás de su espectacularidad, encontramos una de las dimensiones menos conocidas del carnaval, el carnaval terapéutico. Y es que la celebración de estas fiestas tiene un efecto saludable en determinados colectivos, como mayores, personas dependientes o personas con diversidad funcional.

El carnaval es una de las tradiciones más antiguas de la cultura occidental. Esta festividad pagana es heredera de las antiguas Saturnales romanas y de las celebraciones en honor a Baco relacionadas con la el fin de la siembra de invierno, la entrada del equinoccio de primavera y la fertilidad de un nuevo ciclo. En la época medieval, el pueblo se ocultaba bajo máscaras y disfraces, se celebraban desfiles, bailes y comilonas, ardían las hogueras y se sacrificaban animales para atraer a la fortuna. Era un período de permisividad, de crítica social, en el que se ridiculizaban a los gobernantes, a los nobles, al clero e incluso la moral religiosa tras el muro de las máscaras.

En estos días ciudades y pueblos se llenan de colorido para celebrar el Carnaval mostrando un sinfín de tradiciones.

Detrás de esta espectacularidad, encontramos una de las dimensiones menos conocidas del carnaval, el carnaval terapéutico. Y es que la celebración de estas fiestas tiene un efecto saludable en determinados colectivos, como mayores, personas dependientes o personas con diversidad funcional.

Mejora las relaciones sociales

Talleres, confección de disfraces, decoración, desfiles, concursos… las posibilidades son infinitas para hacerles partícipes. Y los beneficios incontables. Diversión, entretenimiento y ocio, pero también “mejora de las relaciones sociales, aumenta la autoestima y favorece el reconocimiento social. Pero los talleres y terapias temáticas también ayudan a trabajar la memoria, la atención y la concentración”, confiesan desde Clece.

Uno de los ejemplos más significativos se encuentra en Palencia, en la residencia de mayores de Venta de Baños, donde ambientaron los Carnavales 2017 en la ceremonia de los Premios Oscar. Desde el Departamento de Terapia Ocupacional han organizado esta actividad en la que residentes, profesionales y familiares llevan inmersos más de un mes. “El evento en la residencia se lleva celebrando varios años con baile y degustación de dulces típicos acompañado de disfraces y decoración. Con la implicación de residentes y familiares, pero nunca con unas pretensiones tan altas como las de este año” afirma Laura Urueña, terapeuta ocupacional.

“Uno de los principales objetivos que nos hemos marcado es facilitar la motivación  del residente, promoviendo su participación activa en las actividades del centro. También la de mantener una orientación temporo-espacial a través de acontecimientos de actualidad”, explica Urueña.

Para conseguir estos objetivos, desde enero la iniciativa fue encadenando distintas actividades. Comenzaron con la presentación de las candidaturas y las nominaciones que serán votadas por los familiares. Una vez establecidas las candidaturas, en el taller de laborerapia, han confeccionado los disfraces (según la película por la que están nominados), estatuillas, decoración y vestimentas para los asistentes que incluyen traje de gala con pajaritas y falda de material reciclado. Todo listo y preparado  para  la gran gala final que se celebró el 28 de febrero, coincidiendo con el Entierro de la Sardina y con la entrega de los Oscar. En la Residencia de Venta de Baños no han dejado nada a la improvisación.

Durante todo este proceso y casi sin darse cuenta, los participantes “también han trabajado en el mantenimiento y recuperación de las llamadas destrezas de ejecución -cognitivas, motoras, sociales, sensorio-perceptivas o de regulación emocional– dañadas por las patologías que puedan tener, síndromes geriátricos o déficits causados por la propia edad”, comenta Carlos Celis, fisioterapeuta del centro.

La implicación de las familias en las actividades y tratamientos terapéuticos de los residentes es otro de los beneficios que se consiguen con la celebración de los carnavales en entornos sociosanitarios.

Experiencia positiva

Por todos los beneficios que reporta, la experiencia del carnaval terapéutico se repite en los distintos centros gestionados por Clece, con formatos tan variados como aporta la heterogeneidad de perfiles de sus residentes y la diversidad geográfica donde están ubicados.

En el centro sociosanitario San Sebastián de Tenerife, han disfrutado de la actuación de la comparsa Son del Valle y de un photocall con pelucas y motivos carnavaleros. También en Tenerife, los usuarios con discapacidad del Centro de Día Ezeró han preparado un disfraz de científico y algunas canciones típicas de carnaval para participar en la cabalgata que realiza el colegio Tigaday.

Como todos, los años los usuarios y trabajadores del Centro Ocupacional Residencia para Discapacitados Psíquicos (RESCO) de Colmenar de Oreja han participado en el desfile y en el concurso local, en esta ocasión convertidos en Estatua de la Libertad.

Viajando a Jaén, los mayores de la residencia de Jimena participan en el pasacalles que el Ayuntamiento ha organizado junto con la asociación de padres del colegio. Este año, irán disfrazados de hippies y ellos mismos han preparado sus disfraces.

En Martos (Jaén), la residencia de mayores se ha decantado por una temática diferente: el fondo del mar. Entre sus paredes han desfilado todo tipo de especies marinas como pulpos, cangrejos, peces de colores, medusas (para movilidad reducida), estrellas de mar, conchas, algas y hasta una sirena.

Cambiando de escenario, la Comunidad Terapéutica de Salud Mental del Complejo Hospitalario de Jaén, con la colaboración de Clece ha impartido un nuevo taller de manualidades para mejorar la atención prestada a sus pacientes al facilitar su recuperación y tratamientos terapéuticos dedicando la sesión de febrero a la confección por parte de los asistentes de ropa y máscaras de Carnaval.

En Badajoz, Clece ha colaborado con la Asociación de Personas con Parálisis Cerebral (Apaceba) que, cada año, vive de manera muy especial la fiesta con su propia comparsa Colorido sobre ruedas, gente sin barreras, compuesta por personas con parálisis cerebral y discapacidades afines, voluntarios y trabajadores de la asociación.